Carta de Cristián Warnken a Gabriela Mistral

“Políticos, académicos, burócratas, periodistas, la siguen molestando después de muerta. No la dejan en paz, en su eternidad ampliamente merecida”, dice Cristián Warnken.
Querida, venerada Gabriela Mistral:
¡Cómo la siguen “ninguneando”, Maestra del Alma de Chile, en este país del que tanto usted desconfió y con cuánta razón! ¡Usted dijo que no volvería a vivir a Chile, porque a la primera semana la llamarían “Gaby” y después la “agarrarían por el codo”! . Por eso la “ustedeo” en esta carta y no la tuteo, a pesar de que la he leído desde siempre con fruición y la siento muy cerca, en mi alma y en mi oído. Es una lástima que se hable de usted sólo para meterla en polémicas menores, de bajo vuelo y poca reverberación. Que la enreden en la farándula, sin entender su profundidad, su espesor, su hondura, que la ha hecho mantenerse siempre por encima de los “moluscos de baja marea”.
Políticos, académicos, burócratas, periodistas, la siguen molestando después de muerta. No la dejan en paz, en su eternidad ampliamente merecida. Se habla de usted, de esto y lo otro, de menundencias, de temas colaterales a su obra, pero poco de su obra, de su poesía y su prosa ¡tan milagrosas! Ahí la acaban de meter en un debate sobre estatuas que se ponen y se sacan en la Plaza Italia: la ensucian en un debate oportunista de quienes usan su nombre solo para dar pequeñas batallas ideológicas. Pero no para profundizar en su mundo literario, tan rico, tan poderoso, tan único. Y ahora desde la academia y comisiones ministeriales se quiere sacar partido de su condición sexual ¿pero qué necesidad hay de hacerlo? Ya: Gabriela Mistral es lesbiana ¿y qué? Oscar Wilde es gay, ¿y qué? y Neruda es heterosexual ( y “heteropatriarcal”-dirán algunas) ¿y qué? Por supuesto, no hay que esconder ni negar esa dimensión (eso sería pacatería absurda), pero tampoco centrar toda la atención en ella.
La usan para enarbolar causas que pueden ser muy legítimas, pero que no tienen que ver con la única causa que debiera importarnos: la causa mistraliana. ¿Y cuál es la causa mistraliana? Es la que alcanzó una visión absolutamente original, con la palabra poética del mundo, de Chile y de América. Safo era lesbiana, sí, pero no por eso trascendió a través del tiempo, sino por sus poemas, que pueden leer heterosexuales y homosexuales, porque su Eros es universal, como lo es la Caritas y el Agape mistraliano. Antes, las beaterías conservadoras. La quisieron reducir, maestra, a maestrista de escuela y emblema de la maternidad… que en algo lo fue, claro, pero no solo eso. Ahora, las beaterías “woke” quieren casi reducir toda su “gracia” a su condición sexual. Pero nada dicen ni parecen conocer de todas las dimensiones de su obra, muchas de esas misteriosas, secretas, esotéricas, mistéricas -diría. Como las beaterías conservadoras no dijeron nada de sus ideas de avanzada, de su maravillosa “otredad” desatada, de su libertad interior irreductible. Nadie habla, por ejemplo, de su devoción por la Belleza. Cuando usted dice, por ejemplo: “nadie se divorcia impunemente de la Belleza”… ¿No nos hemos divorciado de la Belleza hace rato, no es eso parte de nuestra decadencia espiritual y estética? Pero ni una palabra de la Mistral de las profundidades, buzo táctica del mundo interior, exploradora de abismos, de cimas y simas. Y también la Mistral que ríe, la del humor pocas veces destacado (siempre muestran fotos en que aparece seria y ceñuda, a usted que tenía una risa gloriosa).
Más que interés en conocerla en todas sus múltiples dimensiones, predomina el puro copucheo y la farándula. Basta de convertirla en un comodín de “causas” particulares, a usted, poeta tutelar, vidente, maga, sacerdotisa poética, la que cantó como nadie la materia (el pan, el agua, los seres y cosas del mundo), la que le habló como nadie a Dios (interpelándole y desangrándose ante él), la que acunó la infancia como nadie, más madre que las madres, la que hizo su propia “tala” interior, la poeta de la desolación y la celebración, la con más registros y recovecos. ¡La tremenda que tocó como mística del espíritu y la materia lo “tremendum”, el Misterio! En suma, Maestra, nuestro deber es leerla y releerla. En Chile solo se habla de los poetas (lo más potente que tenemos)solo cuando hay alguna menudencia de la que sacar algún titular amarillento. Pero nadie lee en Chile a sus poetas. Todavía no la hemos leído a usted y esa es nuestra tarea: salir del área chica y empezar a conocerla de verdad. ¡Porque usted es la provincia más desconocida de Chile, la provincia más profunda, llena de riquezas, de oro y alquimia pura, usted la más provinciana y universal de este Chile al que le cuesta tanto salir de los pantanos y las cloacas y volar!
Un abrazo, querida Maestra
Cristián Warnken