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Columna de Fernando Tapia: “Cuidemos a los chicos”

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Pauta
POR Santiago Parro |

“Pase lo que pase en lo que resta de competencia, el cuadro que dirige Sebastián Miranda ya se anotó un hito, tras derrotar a Argentina por primera vez en partidos oficiales en esta categoría”, sostiene Fernando Agustín Tapia.

En medio de la crisis, del papelón en las clasificatorias y la cuasi eliminación del Mundial, del caos generalizado del fútbol chileno, la actuación de la Selección Sub 17 en el Sudamericano de Colombia ha resultado un bálsamo.

Una brisa de aire fresco que ha permitido disipar un poco el pesimismo instalado producto de la cruda realidad por la que atraviesa toda la actividad. Pase lo que pase en lo que resta de competencia, el cuadro que dirige Sebastián Miranda ya se anotó un hito, tras derrotar a Argentina por primera vez en partidos oficiales en esta categoría.

Hemos visto a un equipo que juega bien, que se nota trabajado, disciplinado tácticamente y con futbolistas que resaltan por su talento.  Si se mantiene en esta tónica, es probable que pueda alcanzar uno de los cupos para el próximo Mundial que se disputará a fin de año en Qatar. Ese es el objetivo.

Nada es al azar. La base de esta Selección viene trabajando hace mucho tiempo, y 13 jugadores fueron parte del equipo Sub 15 que llegó a semifinales en el Sudamericano del 2023 en Bolivia.

Es decir, un proceso que ha tenido continuidad en el tiempo, en una etapa formativa en la que las diferencias con las grandes potencias del continente no son tan amplias. Leonardo Véliz, el famoso “Pollo”, el técnico que llevó a Chile a un histórico tercer lugar en el Mundial Sub 17 de 1993 en Japón, elogió al equipo que hoy compite en Colombia. Habló de un plantel “limpio”, en todo el sentido de la palabra.

Que sabe a lo que juega, en donde cada futbolista conoce su rol, de buen corte técnico y que ha demostrado su capacidad para trabajar colectivamente. En el equipo chileno no hay tatuajes ni pelos teñidos ni tampoco apodos rimbombantes, resaltó. Se trata de un grupo de muchachos que disfruta del fútbol en su estado puro.

Son todavía niños para la vida, aún cuando se encuentran ad portas del profesionalismo según los estándares en la industria de este deporte. A ellos no podemos cargarles toda la presión de ser quienes vengan a redimir todo lo malo que aqueja al fútbol chileno, aún cuando sus actuaciones desde ya han permitido que los hinchas de la Selección hayan vuelto a festejar y a generar una esperanza de recambio.

Lo que pase para más adelante es todo un desafío. La Sub 17 deja de manifiesto que en Chile sigue habiendo materia prima. El talento está, de hecho siempre lo ha habido. El problema viene después, al momento de entrar a la etapa profesional, porque en Chile el fútbol joven y sus competencias están a la deriva.

Muchos clubes tienen abandonado el fútbol formativo, porque los dueños, muchos de ellos representantes de futbolistas o especuladores financieros, descartan invertir a largo plazo y optan por hacer la pasada que les otorgue ganancias inmediatas.

Ni hablar de las malas prácticas ejecutadas por algunos agentes, cuyo poder sin contrapeso en el fútbol chileno, provoca que no siempre jueguen los mejores, sino los que pertenecen al corral determinado. El compromiso de rebajar el número de extranjeros en la competencia profesional tampoco se ha cumplido, y los clubes se las han arreglado para eludir la regla de los Sub 21.

Es decir, no es bueno el panorama futuro para el correcto desarrollo de esta camada que hoy nos entusiasma en el campeonato Sub 17. Es urgente cambios profundos. Cuidemos a los chicos.


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